Un grajo que había visto en un palomar unas palomas bien alimentadas, tras pintarse de blanco, llegó para compartir su misma vida. Ellas, mientras se mantuvo callado, pensaron que era una paloma y le dieron acogida. Pero cuando, en cierto momento, sin darse cuenta, graznó, lo expulsaron al instante por intruso. El grajo, al perder la comida de allí, volvió de nuevo a los grajos y éstos no lo reconocieron por el color de su plumaje y lo expulsaron. Así, deseoso de tener dos no logró ni una.
Pues bien, debemos tener suficiente con lo nuestro, pensando que la avaricia, en vez de ser de utilidad, muchas veces también nos quita hasta lo que poseemos.Moraleja
Nº 160El grajo y la zorraUn grajo hambriento se posó sobre una higuera. Y al ver que los higos todavía no estaban maduros aguardó hasta que maduraran. Una zorra vio que el…Leer la fábula →
Nº 161El grajo y los cuervosUn grajo que se distinguía de los demás por su tamaño, menospreciando a los de su especie se unió a los cuervos y se creía digno de vivir con ellos.…Leer la fábula →
Nº 282El pajarero y las palomas silvestres y domésticasUn pajarero extendió sus redes y en ellas ató unas palomas domésticas, Luego se apostó lejos y esperó con impaciencia el resultado. Cuando se les…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.