Un hombre, mordido por un perro, iba de un lado a otro buscando quien lo curara. Como alguien le dijera que lo que debía hacer era untar la sangre con pan y echárselo al perro que lo había mordido, respondiendo dijo: «Pero si hago eso, forzosamente me morderán todos los perros de la ciudad».
También, cuando es halagada la maldad de los hombres, aún más se les anima a cometer daño.Moraleja
Nº 80El labrador y los perrosUn labrador, obligado por el mal tiempo a permanecer en su granja sin poder salir a procurarse comida, primero se comió sus ovejas. Como aún…Leer la fábula →
Nº 357La pulga y el hambreEn cierta ocasión una pulga no hacía más que molestar a uno. Al atraparla le dijo: «¿Quién eres tú que te alimentas de todos mis miembros, picándome…Leer la fábula →
Nº 164El grajo huidoUn hombre que había atrapado un grajo le ató la pata a una cuerda de lino y se lo dio a sus hijos. El grajo, como no soportaba la vida con los…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.