Un hombre que era pobre y tenía una estatua de madera de un dios le suplicó que le proporcionase algún bien. Pero, como a pesar de ello seguía cada vez más pobre, irritado, lo cogió de la pierna y lo golpeó contra la pared. La cabeza se rompió enseguida y de ella se esparcieron monedas de oro. Y el hombre, recogiéndolas, gritó: «Creo que eres perverso e ingrato, pues, cuando te honraba, en absoluto me ayudaste; y, en cambio, cuando te golpeé, me has recompensado con muchos bienes».
En nada te beneficiarás honrando a un hombre malvado; golpeándole, obtendrás más provecho.Moraleja
Nº 57Los hombres y ZeusSe dice que en primer lugar la divinidad modeló los animales y que les otorgó a uno fuerza, a otro rapidez, a otro alas, y que el hombre, que estaba…Leer la fábula →
Nº 131El héroeUn hombre tenía la estatua de un héroe en su casa y le ofrecía costosos sacrificios. Y, como gastaba mucho sin cesar en sacrificios, el héroe se le…Leer la fábula →
Nº 178El perro invitado a comer o El hombre y el perroUn hombre preparaba una comida, pues había invitado a uno de sus amigos íntimos. Su perro invitó a otro perro diciéndole: «Amigo, ven aquí a comer…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.