Un campesino, enojado con una zorra que le había causado innumerables daños, la cogió y, con la intención de darle un buen castigo, le ató al rabo una estopa empapada en aceite y le prendió fuego. Pero un dios la encaminó a los pastos del campesino, en plena época de la cosecha. Él la persiguió, pero al final tuvo que lamentar la pérdida de toda su cosecha.
Debemos ser pacientes y no dejarnos llevar por una ira excesiva, pues a menudo son las personas irascibles quienes sufren sus peores consecuencias.Moraleja
Nº 129Heracles y AteneaHeracles caminaba por un camino estrecho. Al encontrar en el suelo algo semejante a una manzana, intentó romperlo. Como vio que se había hecho doble,…Leer la fábula →
Nº 157El tordoEn un mirto vivía un tordo. Por el dulzor de su fruto no se alejaba de él. Un pajarero, al observar que el tordo tenía predilección por ese lugar, lo…Leer la fábula →
Nº 203El león y el jabalíEn verano, cuando el calor ardiente produce sed, un león y un jabalí fueron a una pequeña fuente a beber. Discutían cuál de ellos bebería primero, y…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.