Heracles caminaba por un camino estrecho. Al encontrar en el suelo algo semejante a una manzana, intentó romperlo. Como vio que se había hecho doble, lo pisó aún más y lo golpeó con su maza. El objeto se hinchó hasta impedir el paso por el camino. Heracles tiró su maza y quedó atónito. Atenea se le apareció y le dijo: «Déjalo, hermano. Son la Porfía y la Disputa. Si se las deja en paz, se quedan como eran al principio, pero en los combates se hinchan así.»
Para todos es claro que las guerras y las disputas son causantes de gran daño.Moraleja
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Nº 7El águila herida por una flechaEn lo alto de una roca estaba posada un águila, tratando de cazar liebres. Un hombre, disparándole con un arco, la hirió y la flecha penetró hasta…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.