Un labrador que había atrapado un águila en una trampa, admirado de su belleza, la dejó libre. Ésta no se mostró desagradecida con él, sino que, al verlo al pie de un muro que amenazaba ruina, voló hacia él y le arrebató con sus garras una cinta que llevaba en su cabeza. Él se levantó y se puso a perseguirla. El águila dejó caer la cinta y el labrador la recogió. Al regresar comprobó que se había desplomado el muro en que estuvo sentado, asombrándose de cómo le había salvado la vida el águila.
Quienes reciben algún bien de alguien deben devolverlo, pues el bien que hagas se te devolverá.Moraleja
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