aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 85

El labrador y el árbol

En las tierras de un labrador había un árbol que no producía fruto, sino que servía sólo de refugio a los gorriones y a las alborotadoras cigarras. El labrador decidió cortarlo por estéril. Así pues, cogió el hacha y le asestó un golpe. Las cigarras y los gorriones le suplicaron que no talase su refugio, sino que lo dejase intacto, y que ellos le alegrarían con sus cantos. Este, sin preocuparse de ellos en absoluto, asestó otro golpe y un tercero. Cuando hizo un hueco en el árbol, encontró el panal de miel de unas abejas. Y luego de probarla, dejó el hacha y honró al árbol como si fuera sagrado y desde entonces lo cuidó.

Los hombres no aman y honran por naturaleza lo justo en la misma medida en que persiguen su beneficio.
Moraleja
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