aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 86

Los hijos del labrador que reñían

Los hijos de un labrador reñían a diario. Este, como, aun aconsejándolos mucho, no podía con sus palabras persuadirles de que cambiasen, comprendió que debía hacerlo con hechos y les invitó a que trajesen un haz de varas. Al hacer éstos lo que se les había encomendado, les entregó primero las varas juntas y les pidió que las partiesen. A pesar de que pusieron todo su empeño, no lo pudieron lograr; a continuación desató él el haz y les dio las varas una a una. Al romperlas ahora con facilidad, les dijo: «Asimismo vosotros, hijos, si estáis de acuerdo, seréis indomables para los enemigos; pero, si discutís, seréis fáciles de someter».

La concordia es tanto más fuerte cuanto más fácil de vencer es la discordia.
Moraleja
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