Una serpiente se introdujo en casa de un labrador y mató a su hijo. Aquél, terriblemente dolorido por ello, cogió un hacha y, acercándose al nido de la serpiente, se puso a acecharla para darle muerte tan pronto saliera. Cuando la serpiente asomó la cabeza, dio un hachazo y, aunque falló el golpe, partió en dos una piedra que había al lado. Después, fingiendo hacer las paces, la llamó para reconciliarse con ella. Ésta dijo: «Ni yo puedo tener buena disposición contigo al ver cómo partiste la piedra, ni tú conmigo, al ver la tumba de tu hijo».
Las grandes enemistades no tienen una fácil reconciliación.Moraleja
Nº 331La avispa y la serpienteUna avispa se posó en la cabeza de una serpiente y la atormentaba golpeándola continuamente con su aguijón. La serpiente, sintiendo un dolor agudo y…Leer la fábula →
Nº 3El águila y la zorraUn águila y una zorra que habían trabado amistad decidieron habitar cerca una de otra, suponiendo que el trato reforzaría su amistad. Entonces el…Leer la fábula →
Nº 4El águila y el escarabajoUn águila perseguía a una liebre. Ésta, ante la ausencia de alguien que le prestara ayuda, al ver un escarabajo, lo único que la suerte le…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.