Un león reprochó a Prometeo muchas veces que le había modelado grande y hermoso, y le había equipado la mandíbula con dientes, le había fortalecido las patas con las garras y le había hecho más poderoso que las demás fieras. «Pero, aun así —decía—, temo al gallo.» Y Prometeo dijo: «¿Por qué me culpas sin motivo? Pues recibiste de mí todo lo que podía modelar, pero tu alma es cobarde sólo con respecto a eso». Entonces el león se lamentaba y se reprochaba su cobardía y hasta quería morir. Con tal ánimo se encontró a un elefante y llamándole se detuvo a charlar. Y, al ver que sus orejas se movían continuamente, dijo: «¿Qué te pasa?, ¿por qué tu oreja no permanece quieta ni un momento?». Y el elefante, mientras que por casualidad revoloteaba a su alrededor un mosquito, dijo: «¿Ves esa cosa pequeña, la que zumba? Si se mete en el orificio de mi oreja, estoy muerto». Y el león dijo: «¿Por qué, pues, he de morir si soy tal y más afortunado que el elefante en la medida en que el gallo es más fuerte que un mosquito?».
¿Ves cuánta fuerza tiene el mosquito como para incluso causar temor a un elefante?Moraleja
Nº 42La zorra que nunca había visto un leónUna zorra que no había visto nunca un león, cuando por casualidad se encontró con uno, al verlo por primera vez se turbó tanto que incluso casi se…Leer la fábula →
Nº 59El hombre y el león que caminaban juntosEn cierta ocasión caminaba un león con un hombre. Cada uno de ellos se jactaba de sí mismo. Y en el camino encontraron una estela de piedra con la…Leer la fábula →
Nº 74El vaquero y el leónUn vaquero que apacentaba una manada de toros perdió un becerro. Después de haber ido por todas partes sin encontrarlo, prometió a Zeus sacrificarle…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.