Un lobo seguía a un rebaño de ovejas sin hacerles ningún daño. El pastor al principio se guardaba de él como de un enemigo y con temor lo vigilaba. Pero corno él jamás intentó coger una presa, sino que se limitaba a acompañar al rebaño, el pastor pensó que más que un asesino era un guardián. Así que, cuando un día tuvo necesidad de acercarse a la ciudad, se marchó, dejando las ovejas con él. El lobo comprendió que había llegado su oportunidad, se lanzó sobre las ovejas y despedazó a la mayoría. El pastor, al volver y ver el rebaño destrozado, dijo: «Es justo lo que me ha pasado, pues ¿por qué confié las ovejas a un lobo?».
También, los hombres que entregan su dinero en manos de los avaros naturalmente son despojados.Moraleja
Nº 178El perro invitado a comer o El hombre y el perroUn hombre preparaba una comida, pues había invitado a uno de sus amigos íntimos. Su perro invitó a otro perro diciéndole: «Amigo, ven aquí a comer…Leer la fábula →
Nº 317El pastor que metía un lobo en el aprisco y el perroUn pastor que metía las ovejas en el aprisco estuvo a punto de encerrar con ellas también a un lobo, pero su perro, al verlo, le dijo: «Si quieres…Leer la fábula →
Nº 318El pastor que gastaba bromasUn pastor que apacentaba su rebaño bastante lejos de la aldea continuamente gastaba la siguiente broma: llamaba, en efecto, a gritos a los aldeanos…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.