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FábulaNº 225

El lobo y el caballo

Un lobo que caminaba por un campo encontró un montón de cebada; como no podía utilizarla de comida, la dejó y se fue. Pero se topó con un caballo y le condujo al campo, diciéndole que, aunque había encontrado cebada, no se la había comido, sino que se la había guardado a él porque también le gustaba escuchar el ruido de sus dientes. Y el caballo, respondiendo, dijo: «Pero ¡venga ya!, si los lobos pudieran comer cebada, nunca habrías preferido tus oídos a tu tripa».

Los malvados por naturaleza, aunque pregonen su bondad, no son creídos.
Moraleja

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