Un lobo vio a una cabra pacer junto a una cueva abrupta, pero como no podía llegar adonde ella estaba le aconsejó que bajara, no fuera a caer sin darse cuenta. Afirmaba que el prado donde él estaba era mejor, y su hierba muy abundante. La cabra le respondió: «No me llamas para pastar, sino que tú mismo careces de comida».
También, los malhechores, cuando obran mal ante quienes los conocen, son infructuosos en sus artimañas.Moraleja
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