Un lobo hambriento iba de un lado a otro en busca de comida. Llegado a cierto lugar oyó llorar a un niño chiquitín y a una vieja que le decía: «Deja de llorar; si no, en este momento te entregaré al lobo». El lobo, pensando que la vieja decía la verdad, se detuvo y esperó un buen rato. Al caer la tarde oyó de nuevo a la vieja que hacía mimos al pequeño y le decía: «Si viene aquí el lobo, niño, lo mataremos». Cuando el lobo oyó eso, se fue diciendo: «En esta casa dicen unas cosas pero hacen otras».
*Las palabras no merecen confianza cuando los actos las contradicen.Moraleja
Nº 64El labrador y el loboUn labrador, luego de desuncir la yunta, la llevaba a abrevar; un lobo hambriento y que buscaba comida, al encontrar el arado, empezó a lamer el…Leer la fábula →
Nº 218Los lobos, las ovejas y el carneroUnos lobos enviaron emisarios a las ovejas para hacer una paz duradera con ellas, si cogían a los perros y los mataban. Las ovejas, insensatas,…Leer la fábula →
Nº 225El lobo y el caballoUn lobo que caminaba por un campo encontró un montón de cebada; como no podía utilizarla de comida, la dejó y se fue. Pero se topó con un caballo y…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.