Un murciélago que había caído al suelo fue capturado por una comadreja y, cuando ésta le iba a matar, le suplicó por su salvación. Al decirle la comadreja que no podía liberarle, pues por naturaleza combatía a todos los voladores, él le dijo que no era un pájaro, sino un ratón, y así le dejó libre. Más tarde cayó de nuevo al suelo y lo cogió otra comadreja, a la que también pidió que no lo devorara. Como ésta dijese que odiaba a todos los ratones, él repuso que no era ratón, sino murciélago, y de nuevo fue liberado. Y así ocurrió que, por cambiar dos veces de nombre, logró su salvación.
Tampoco nosotros debemos permanecer siempre en lo mismo, pensando que los que se acomodan a las circunstancias muchas veces evitan los peligros.Moraleja
Nº 15La cabra y el cabreroUn cabrero llamaba a las cabras al aprisco. Una de ellas quedó atrás, comiendo algo dulce. El pastor le arrojó una piedra con tan buena puntería que…Leer la fábula →
Nº 19Esopo en un astilleroEsopo, el fabulista, disponiendo de un rato libre, entró en un astillero. Como los obreros le provocasen con bromas y le incitasen a replicar, Esopo…Leer la fábula →
Nº 37La zorra y el leopardoUna zorra y un leopardo disputaban sobre su belleza. Como el leopardo a cada instante adujese la variedad de colores de su cuerpo, la zorra,…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.