Un cabrero llamaba a las cabras al aprisco. Una de ellas quedó atrás, comiendo algo dulce. El pastor le arrojó una piedra con tan buena puntería que le rompió un cuerno. Y suplicaba a la cabra que no se lo dijese al amo. Ella dijo: «Aunque yo calle, ¿cómo lo voy a ocultar?, pues a la vista de todos está mi cuerno roto».
La falta, cuando es manifiesta, no es posible ocultarla.Moraleja
Nº 220El lobo y la cabraUn lobo vio a una cabra pacer junto a una cueva abrupta, pero como no podía llegar adonde ella estaba le aconsejó que bajara, no fuera a caer sin…Leer la fábula →
Nº 16La cabra y el asnoUn hombre alimentaba a una cabra y a un asno. La cabra, envidiando al asno por la abundancia de su comida, le decía: «Recibes muchos castigos, unas…Leer la fábula →
Nº 40La zorra y el macho cabríoUna zorra que había caído en un pozo llevaba largo rato en él. Un macho cabrío, forzado por la sed, llegó junto al mismo pozo y al verla le preguntó…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.