aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 137

El pajarero y el áspid

Un pajarero salió de caza llevando liga y las cañas. Al ver un tordo posado en lo alto de un árbol, quiso capturarlo. Y así, tras anudar las cañas a lo largo, apuntó atentamente, pendiente por completo a de dónde soplaba el aire. Al levantar la cabeza de esa manera, sin darse cuenta pisó un áspid que dormía ante sus propios pies, y éste, revolviéndose, le soltó un mordisco. Él, al morir, decía para sí: «¡Desdichado de mí que queriendo cazar a otro, yo mismo sin advertirlo fui cazado de muerte!».

Los que urden tretas contra el prójimo, acaban cayendo en desgracias ellos mismos.
Moraleja
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