Un milano tenía una voz distinta a la de los demás, muy aguda. Pero al oír relinchar a un caballo, lo intentó imitar repetidas veces. Y sin aprender a relinchar, se quedó privado incluso de su propia voz, y no tuvo ni la del caballo ni la primera.
Los ruines y malvados que envidian las cualidades contrarias a su naturaleza también se ven privados de las que les corresponden.Moraleja
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