Un pajarero salió de caza llevando liga y las cañas. Al ver un tordo posado en lo alto de un árbol, quiso capturarlo. Y así, tras anudar las cañas a lo largo, apuntó atentamente, pendiente por completo a de dónde soplaba el aire. Al levantar la cabeza de esa manera, sin darse cuenta pisó un áspid que dormía ante sus propios pies, y éste, revolviéndose, le soltó un mordisco. Él, al morir, decía para sí: «¡Desdichado de mí que queriendo cazar a otro, yo mismo sin advertirlo fui cazado de muerte!».
Los que urden tretas contra el prójimo, acaban cayendo en desgracias ellos mismos.Moraleja
Nº 205El león, el lobo y la zorraUn viejo león estaba enfermo, acostado en su cueva. Los demás animales, excepto la zorra, acudieron allí para visitar a su rey. Entonces el lobo,…Leer la fábula →
Nº 283El pajarero y la cogujadaUn pajarero colocó redes para pájaros. Una cogujada que lo había visto de lejos le preguntó qué hacía. Este le dijo que construía una ciudad y a…Leer la fábula →
Nº 7El águila herida por una flechaEn lo alto de una roca estaba posada un águila, tratando de cazar liebres. Un hombre, disparándole con un arco, la hirió y la flecha penetró hasta…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.