Un pajarero extendió sus redes y en ellas ató unas palomas domésticas, Luego se apostó lejos y esperó con impaciencia el resultado. Cuando se les acercaron unas silvestres y se enredaron en las redes, el pajarero echó a correr e intentó cogerlas. Como éstas culparan a las domésticas de que, siendo de la misma especie, no les hubiesen advertido de la trampa, ellas, respondiendo, dijeron: «Pero para nosotras es mejor guardar a nuestros amos que agradar a nuestra familia».
También, entre los criados no son censurables cuantos, por amor a sus amos, faltan al afecto de sus parientes.Moraleja
Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.