aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 281

El asno que fingía estar cojo y el lobo

Un asno que pastaba en un prado, cuando vio que un lobo se precipitaba contra él, fingió estar cojo. Acercándosele el lobo le preguntó por qué cojeaba; él le dijo que al atravesar un seto había pisado una espina, y le pidió que primero le quitase la espina y luego lo devorase, para que no se le clavase al comer. Cuando el lobo le hizo caso y le levantó la pata, prestando toda su atención al casco, el asno de una coz a la boca le saltó los dientes. Y el lobo, maltrecho, dijo: «Es justo lo que me pasa, pues ¿por qué, si mi padre me enseñó el oficio de carnicero, yo mismo he cogido el de médico?».

También, los hombres que se dedican a cosas que en nada les convienen es natural que resulten desdichados.
Moraleja
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