aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 311

El pastor y el mar

Un pastor que apacentaba su rebaño cerca del mar, al verlo calmo y tranquilo, quiso navegar. Pues bien, vendió sus ovejas, compró dátiles, los cargó en una nave y se hizo a la mar. Pero, al producirse una violenta tempestad y correr peligro la nave de irse a pique, echó toda la carga al mar y se salvó con dificultad con la nave vacía. Después de unos pocos días, al acercársele uno y admirar la tranquilidad del mar —pues casualmente estaba en calma—, interrumpiéndole, dijo: «Buen hombre, de nuevo desea dátiles el mar y por eso parece que está tranquilo».

Los sufrimientos sirven de enseñanza a los hombres.
Moraleja
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