Un pastor que había llevado sus ovejas aun entinar, al ver una encina muy grande repleta de bellotas, extendiendo debajo su manto, se subió a ella y sacudía el fruto. Las ovejas, al comer las bellotas, sin darse cuenta, también se comieron a la vez el manto. Cuando el pastor bajó y vio lo sucedido, dijo: «Malditos animales!, vosotros que proporcionáis a los demás las lanas para sus ropas, a mí, que os alimento, me quitáis hasta el manto».
Muchos hombres, por ignorancia, beneficiando a los que nada les importan, cometen maldades con los suyos.Moraleja
Nº 166El cuervo y HermesUn cuervo cogido por una trampa prometió a Apolo quemar en su honor incienso. Salvado del peligro, incumplió su promesa. De nuevo cogido por otra…Leer la fábula →
Nº 6El águila con las alas cortadas y la zorraEn cierta ocasión un águila fue capturada por un hombre. Este le cortó las alas y la dejó en su casa en compañía de las gallinas. El águila estaba…Leer la fábula →
Nº 17El cabrero y las cabras montesesUn cabrero que había llevado sus cabras a pastar, al ver que se mezclaban con otras monteses, al caer la tarde, a todas las hizo entrar en su cueva.…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.