aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 178

El perro invitado a comer o El hombre y el perro

Un hombre preparaba una comida, pues había invitado a uno de sus amigos íntimos. Su perro invitó a otro perro diciéndole: «Amigo, ven aquí a comer conmigo». Llegó éste todo feliz y se detuvo mirando el gran banquete y gritando en su corazón: «¡Vaya, qué alegría me acaba de entrar de pronto!, pues voy a comer y a darme un banquete hasta hartarme, de modo que mañana no tenga hambre en absoluto». Mientras el perro se decía eso a sí mismo y al tiempo movía el rabo como confiando en el amigo, el cocinero, cuando le vio mover el rabo acá y allá, lo cogió de las patas y lo echó al instante afuera por la ventana. Este, al caer, se fue dando grandes ladridos. Uno de los perros con que se encontró en el camino le preguntó: «¿Qué tal comiste, amigo?». Y él dijo: «Emborrachado hasta la saciedad por la mucha bebida, ni siquiera sé el camino mismo por donde salí».

No se debe confiar en los que se muestran dispuestos a hacer bien con lo ajeno.
Moraleja
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