Un topo —animal ciego— dijo a su madre que veía. Y ella para probarle le dio un grano de incienso y le preguntó qué era. El topo respondió que una piedrecita, y la madre dijo: «Hijo, no sólo estás privado de la vista, sino que también has perdido el olfato».
Algunos fanfarrones, en tanto que proclaman cosas imposibles, son rebatidos hasta en las más insignificantes.Moraleja
Nº 201El león y la ranaAl oír un león croar a una rana, se volvió hacia el lugar de donde provenía el ruido, pensando que había un animal grande. Pero, al cabo de un rato,…Leer la fábula →
Nº 266El asno que cargaba con una imagenUn hombre que había cargado a un asno con una imagen lo llevaba a la ciudad. La gente con que se encontraba se arrodillaba a adorar la imagen y el…Leer la fábula →
Nº 267El asno revestido con piel de león y la zorraUn asno revestido con la piel de un león iba de un lado a otro asustando a los animales. Y en esto que, al ver a una zorra, intentó también…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.