Un toro, perseguido por un león, se refugió en una cueva en la que había cabras monteses. Golpeado y corneado por ellas, dijo: «No lo aguanto porque os tenga miedo a vosotras, sino al león que está ante la entrada».
Muchos, por miedo a los más poderosos, soportan incluso las insolencias de los inferiores.Moraleja
Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.