Un embaucador apostó con alguien que demostraría que el oráculo de Delfos mentía. El día fijado tomó un gorrión, lo escondió bajo el manto y se presentó en el templo. Preguntó al oráculo si lo que tenía en la mano estaba vivo o muerto. Si la respuesta era «muerto», mostraría el pájaro vivo; si era «vivo», lo estrangularía antes de enseñarlo. Pero el dios comprendió su intención y respondió: «Basta, hombre: depende de ti que lo que tienes esté vivo o muerto».
Es imposible confundir a la divinidad.Moraleja
Nº 1Los bienes y los malesLos bienes, como eran débiles, fueron perseguidos por los males, y subieron al cielo. Los bienes preguntaron a Zeus cómo habían de estar entre los…Leer la fábula →
Nº 10El deudor atenienseEn Atenas, un deudor a quien el prestamista reclamaba su deuda, primero le pidió que le concediera un aplazamiento, diciendo que se encontraba en un…Leer la fábula →
Nº 12La comadreja y el galloUna comadreja que había cogido un gallo quiso comérselo con un pretexto razonable. Y le acusaba de que era molesto para los hombres por cantar…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.