Cuando Heracles fue divinizado e invitado a la mesa junto a Zeus, saludó a cada uno de los dioses con mucha cordialidad. Pero cuando entró el último, Pluto, bajó la mirada hacia el suelo, en señal de desprecio. Zeus, extrañado de lo sucedido, le preguntó por qué, después de haber hablado a todas las divinidades cordialmente, había menospreciado a Pluto. Este dijo: «Lo miro con desprecio porque en el tiempo en que estuve entre los hombres vi que él estaba con los malvados la mayoría de las veces».
La fábula podría decirse de un hombre rico en fortuna, pero malvado de carácter.Moraleja
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