Hermes, que quería conocer en qué estima le tenían los hombres, luego de tomar forma humana, llegó al taller de un escultor. Al ver una estatua de Zeus, preguntó cuánto valía. Al decirle él que una dracma, sonrió y preguntó cuánto costaba la de Hera. Al decirle que más cara y al ver también una estatua suya, supuso que, puesto que también era mensajero y comerciante, los hombres le tendrían en mucha consideración, le preguntó: «El Hermes ¿cuánto?», y el escultor dijo: «Pues, si me compras ésas, ésta te la doy de regalo».
*La vanidad no consigue el respeto de los demás.Moraleja
Nº 4El águila y el escarabajoUn águila perseguía a una liebre. Ésta, ante la ausencia de alguien que le prestara ayuda, al ver un escarabajo, lo único que la suerte le…Leer la fábula →
Nº 18La esclava fea y AfroditaUn amo amaba apasionadamente a una esclava fea y malvada. Ésta, con el dinero que él le daba, se arreglaba con esplendor y rivalizaba con su propia…Leer la fábula →
Nº 19Esopo en un astilleroEsopo, el fabulista, disponiendo de un rato libre, entró en un astillero. Como los obreros le provocasen con bromas y le incitasen a replicar, Esopo…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.