Un amo amaba apasionadamente a una esclava fea y malvada. Ésta, con el dinero que él le daba, se arreglaba con esplendor y rivalizaba con su propia ama. Continuamente ofrecía sacrificios a Afrodita y se ufanaba porque la había hecho bella. Pero ésta se apareció en un sueño a la esclava y le dijo que no le estuviera agradecida porque la hubiese hecho bella, «sino que estoy enfadada e irritada con aquel a quien tú pareces bella».
No conviene que los que se enriquecen por medios vergonzosos se cieguen, y menos si son viles y feos para mayor vergüenza.Moraleja
Nº 59El hombre y el león que caminaban juntosEn cierta ocasión caminaba un león con un hombre. Cada uno de ellos se jactaba de sí mismo. Y en el camino encontraron una estela de piedra con la…Leer la fábula →
Nº 128La mulaUna mula alimentada de buena cebada saltaba de gozo diciéndose a sí misma: «Mi padre es un caballo de rápida carrera y toda yo me parezco a él». Y en…Leer la fábula →
Nº 189El mosquito y el toroUn mosquito que se había posado en el cuerno de un toro estuvo allí un buen rato, y cuando se disponía a marchar, preguntó al toro si quería que se…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.