Un cabrito, rezagado del rebaño, era perseguido por un lobo. El cabrito, volviéndose, dijo al lobo: «Estoy convencido, lobo, de que te voy a servir de alimento; pero, para que mi muerte no sea triste, te pido que toques la flauta mientras yo bailo». Mientras el lobo tocaba la flauta y el cabrito bailaba, los perros, que lo habían oído, aparecieron y se pusieron a perseguir al lobo. Este, volviéndose, dijo al cabrito: «Me está bien empleado, pues, siendo carnicero, no debí imitar a un flautista».
Los que hacen algo a destiempo también quedan privados de lo que tienen entre manos.Moraleja
Nº 211El león y el toroUn león que acechaba a un toro de gran tamaño quiso apoderarse de él con engaño. Le dijo que había sacrificado un cordero y que le invitaba al…Leer la fábula →
Nº 293El niño que cazaba saltamontes y el escorpiónUn niño cazaba saltamontes delante de un muro y había cogido muchos. Cuando vio un escorpión, pensando que era un saltamontes, ahuecó la mano e iba a…Leer la fábula →
Nº 184El perro dormido y el loboUn perro dormía a la puerta de una casa. Un lobo se le echó encima y el perro le pidió que no lo matara en ese momento. «Pues ahora —dijo— estoy…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.