Zeus ordenó a Hermes que esparciera una pócima de falsedad entre todos los artesanos. Este la preparó, hizo unos lotes iguales y los distribuyó a cada uno. Pero, como aún le sobrara mucha pócima y sólo quedara el zapatero sin haber recibido su parte, cogió todo el líquido y lo vertió sobre él. Desde entonces ocurre que todos los artesanos mienten, pero los que más de todos, los zapateros.
*La mentira habitual corrompe tanto un oficio como la reputación de quienes lo ejercen.Moraleja
Nº 112El carro de Hermes y los árabesEn cierta ocasión, Hermes conducía por toda la tierra un carro lleno de mentiras, malicia y engaño, e iba distribuyendo un poco de la carga en cada…Leer la fábula →
Nº 260El caminante y HermesUn caminante que recorría un largo camino prometió, si encontraba algo, darle a Hermes la mitad de ello. Al hallar una alforja en la que había…Leer la fábula →
Nº 10El deudor atenienseEn Atenas, un deudor a quien el prestamista reclamaba su deuda, primero le pidió que le concediera un aplazamiento, diciendo que se encontraba en un…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.