Un hombre alimentaba a una cabra y a un asno. La cabra, envidiando al asno por la abundancia de su comida, le decía: «Recibes muchos castigos, unas veces moliendo, otras llevando carga», y le aconsejaba que, fingiendo un ataque, se dejara caer en una zanja y consiguiera así un descanso. El asno le creyó, se dejó caer y se descoyuntó. El amo, habiendo llamado al veterinario, le pidió que lo socorriera. Este le dijo que le aplicara el bofe de una cabra y recobraría la salud. Y, tras sacrificar la cabra, curaron al asno.
Quien maquina insidias contra otro se hace el principal causante de sus propios males.Moraleja
Nº 15La cabra y el cabreroUn cabrero llamaba a las cabras al aprisco. Una de ellas quedó atrás, comiendo algo dulce. El pastor le arrojó una piedra con tan buena puntería que…Leer la fábula →
Nº 40La zorra y el macho cabríoUna zorra que había caído en un pozo llevaba largo rato en él. Un macho cabrío, forzado por la sed, llegó junto al mismo pozo y al verla le preguntó…Leer la fábula →
Nº 220El lobo y la cabraUn lobo vio a una cabra pacer junto a una cueva abrupta, pero como no podía llegar adonde ella estaba le aconsejó que bajara, no fuera a caer sin…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.