Una caña y un olivo disputaban por su firmeza, resistencia y tranquilidad. El olivo hacía reproches a la caña por débil y porque se inclinaba fácilmente a todos los vientos. La caña guardó silencio sin decir palabra. Y al cabo de un rato, al soplar un viento fuerte, la caña sacudida y acamada por los vientos se salvó con facilidad; en cambio el olivo, al intentar resistir el vendaval, se rompió con violencia.
Los que no se enfrentan a las circunstancias y a los más fuertes que ellos son más poderosos que quienes porfían con sus superiores.Moraleja
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