Nada más brotar el muérdago, una golondrina se dio cuenta del riesgo que amenazaba a las aves y, habiendo reunido a todos los pájaros, les aconsejó que, mejor que nada, cortasen las encinas donde se produce el muérdago; y si eso no les era posible, que se refugiasen en los hombres y les suplicasen que no utilizaran el poder del muérdago para capturarlos. Riéndose éstos de sus tonterías, ella se fue a suplicar ayuda a los hombres. Éstos la acogieron por su sagacidad y hasta la aceptaron como convecina. Así ocurrió que los hombres cazan y se comen a los restantes pájaros, pero sólo la golondrina, como protegida, anidaba sin miedo en sus casas.
Los que prevén el porvenir naturalmente apartan de sí los peligros.Moraleja
Nº 9El ruiseñor y la golondrinaUna golondrina aconsejaba a un ruiseñor que anidara bajo el mismo techo que los hombres y con ellos habitara como ella. El ruiseñor dijo: «No quiero…Leer la fábula →
Nº 248El joven pródigo y la golondrinaUn joven pródigo al que, por haberse comido el patrimonio, sólo le quedaba el manto, al ver una golondrina que había venido algo prematuramente,…Leer la fábula →
Nº 6El águila con las alas cortadas y la zorraEn cierta ocasión un águila fue capturada por un hombre. Este le cortó las alas y la dejó en su casa en compañía de las gallinas. El águila estaba…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.