Los dioses se casaron con quien a cada uno le tocó en suerte. La Guerra asistió al último sorteo. Sólo consiguió al Desenfreno y, muy enamorada de él, se casó. Lo acompaña a cualquier sitio que vaya.
Adonde llegue el Desenfreno, en una ciudad o en una nación, la Guerra y las luchas enseguida vienen tras él.Moraleja
Nº 212El león furioso y el ciervoUn león andaba furioso. Un ciervo, al verlo así desde el bosque, dijo: «¡Ay de nosotros desdichados!, pues ¿qué no hará fuera de sí ese que en estado…Leer la fábula →
Nº 325El trompetaUn trompeta que convocaba al ejército, al ser hecho prisionero por los enemigos, gritó: «No me matéis, soldados, a la ligera y sin motivo; pues no he…Leer la fábula →
Nº 4El águila y el escarabajoUn águila perseguía a una liebre. Ésta, ante la ausencia de alguien que le prestara ayuda, al ver un escarabajo, lo único que la suerte le…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.