Una liebre preguntó a una zorra: «¿De verdad obtienes tantas ganancias, y por eso te llaman zorra?». La zorra respondió: «Si no me crees, ven a cenar a mi casa». La liebre la siguió, pero al llegar descubrió que la zorra no tenía otro alimento que su propia invitada. «Ahora lo entiendo», dijo la liebre: «tu nombre no viene de las ganancias, sino de tus engaños».
A los indiscretos muchas veces les ocurre un mal muy grande cuando se dejan llevar por su indiscreción.Moraleja
Nº 190Las liebres y las zorrasEn cierta ocasión unas liebres que luchaban con unas águilas invitaron a las zorras a hacer una alianza. Éstas dijeron: «Correríamos en vuestra ayuda…Leer la fábula →
Nº 104La cierva y el león en una cuevaUna cierva que huía de unos cazadores llegó junto a una cueva en la que había un león y allí entró para ocultarse. Atrapada por el león y mientras…Leer la fábula →
Nº 127El Sol y las ranasTenían lugar las bodas del Sol en verano. Todos los animales disfrutaban con ello y se regocijaban también las ranas. Una de ellas dijo:…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.