Una viuda muy trabajadora que tenía sirvientas jóvenes acostumbraba a despertarlas para el trabajo de noche con el canto del gallo. Éstas, rendidas del continuo cansancio, decidieron ahogar al gallo de la casa, pues pensaban que él era el causante de sus males al despertar de noche a la señora. Y les ocurrió que, después de hacerlo, cayeron sobre ellas desgracias aún peores, pues la señora, al no saber la hora por los gallos, las despertaba para el trabajo de madrugada.
Para muchos hombres sus propias decisiones se convierten en la causa de sus males.Moraleja
Nº 77La comadreja y la limaUna comadreja que había entrado en el taller de un herrero se puso a lamer la lima que allí había. Al raerse la lengua se produjo mucha sangre. Ella…Leer la fábula →
Nº 176Las perras hambrientasUnas perras hambrientas, al ver en un río unas pieles mojadas y no pudiendo llegar hasta ellas, acordaron unas con otras que primero se beberían el…Leer la fábula →
Nº 181El perro y el caracolUn perro que acostumbraba a engullir huevos, al ver un caracol, abrió su boca y lo tragó de un gran bocado, creyendo que era un huevo. Al sentir…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.