Un perro que acostumbraba a engullir huevos, al ver un caracol, abrió su boca y lo tragó de un gran bocado, creyendo que era un huevo. Al sentir pesadez de estómago y dolor dijo: «Es justo lo que me pasa si creo que todo lo redondo es un huevo».
La fábula nos enseña que los que emprenden un asunto alocadamente, sin darse cuenta, se enredan en situaciones extrañas.Moraleja
Nº 176Las perras hambrientasUnas perras hambrientas, al ver en un río unas pieles mojadas y no pudiendo llegar hasta ellas, acordaron unas con otras que primero se beberían el…Leer la fábula →
Nº 77La comadreja y la limaUna comadreja que había entrado en el taller de un herrero se puso a lamer la lima que allí había. Al raerse la lengua se produjo mucha sangre. Ella…Leer la fábula →
Nº 89La mujer y sus sirvientasUna viuda muy trabajadora que tenía sirvientas jóvenes acostumbraba a despertarlas para el trabajo de noche con el canto del gallo. Éstas, rendidas…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.