Una mula alimentada de buena cebada saltaba de gozo diciéndose a sí misma: «Mi padre es un caballo de rápida carrera y toda yo me parezco a él». Y en esto un día se le presentó una necesidad apremiante y la mula se vio obligada a correr. Al terminar su trote, entristecida, se acordó de que su padre era asno.
No debe uno olvidarse de su propio origen, aunque el tiempo le lleve a la fama; pues esta vida es insegura.Moraleja
Nº 18La esclava fea y AfroditaUn amo amaba apasionadamente a una esclava fea y malvada. Ésta, con el dinero que él le daba, se arreglaba con esplendor y rivalizaba con su propia…Leer la fábula →
Nº 59El hombre y el león que caminaban juntosEn cierta ocasión caminaba un león con un hombre. Cada uno de ellos se jactaba de sí mismo. Y en el camino encontraron una estela de piedra con la…Leer la fábula →
Nº 113El eunuco y el sacerdoteUn eunuco fue a ver a un sacerdote y le pidió que hiciese un sacrificio en su favor para ser padre. El sacerdote le dijo: «Cuando miro el sacrificio…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.