Un amaranto que crecía junto a una rosa dijo: «¡Qué flor más hermosa y deseable eres para dioses y hombres!, te felicito por tu belleza y por tu aroma». Ésta dijo: «Yo vivo por poco tiempo, amaranto, y, aunque nadie me corte, me marchito; sin embargo, tú floreces y vives siempre tan joven».
Es mejor perdurar contentándose con poco que, por darse importancia poco tiempo, sufrir un cambio desafortunado o incluso morir.Moraleja
Nº 8El ruiseñor y el halcónUn ruiseñor, posado sobre una alta encina, cantaba según su costumbre. Un halcón, al verlo, se lo llevó consigo. El ruiseñor, viendo que su fin…Leer la fábula →
Nº 9El ruiseñor y la golondrinaUna golondrina aconsejaba a un ruiseñor que anidara bajo el mismo techo que los hombres y con ellos habitara como ella. El ruiseñor dijo: «No quiero…Leer la fábula →
Nº 21Los gallos y la perdizUn hombre que tenía gallos en casa encontró en venta una perdiz domesticada, la compró y la llevó a casa para criarla junto con éllos. Como éstos la…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.