Una zorra que no había visto nunca un león, cuando por casualidad se encontró con uno, al verlo por primera vez se turbó tanto que incluso casi se muere. Cuando se lo encontró por segunda vez tuvo miedo, pero no tanto como antes. Pero la tercera vez que lo vio tomó tanta confianza que incluso se acercó y charló con él.
La costumbre atempera incluso las situaciones terribles.Moraleja
Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.