Avispas y perdices, atormentadas por la sed, fueron a ver a un labrador a pedirle de beber y le prometían que, a cambio del agua, le devolverían este favor: las perdices removerían sus viñas, las avispas, revoloteando en círculo, ahuyentarían a los ladrones con sus aguijones. El labrador dijo: «Tengo dos bueyes que, sin prometer nada, hacen todo; por tanto, es mejor darles a ellos que a vosotras».
*Las promesas de ayuda no valen nada cuando causan daño en lugar de beneficio.Moraleja
Nº 246Los muchachos y el carniceroDos muchachos fueron juntos a comprar carne. Y en esto que, mientras el carnicero estaba ocupado, uno cogió unos despojos y los metió en el pliegue…Leer la fábula →
Nº 10El deudor atenienseEn Atenas, un deudor a quien el prestamista reclamaba su deuda, primero le pidió que le concediera un aplazamiento, diciendo que se encontraba en un…Leer la fábula →
Nº 12La comadreja y el galloUna comadreja que había cogido un gallo quiso comérselo con un pretexto razonable. Y le acusaba de que era molesto para los hombres por cantar…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.