Dos muchachos fueron juntos a comprar carne. Y en esto que, mientras el carnicero estaba ocupado, uno cogió unos despojos y los metió en el pliegue del vestido del otro. Al volverse el carnicero y advertir el hurto, les echó la culpa, pero el que los había cogido juraba que no los tenía y el que los tenía que no los había cogido. Y el carnicero, dándose cuenta de su argucia, dijo: «Aunque me lo ocultéis a mí jurando en falso, a los dioses no os ocultaréis».
La impiedad del juramento en falso es la misma, aunque se disfrace con falsos argumentos.Moraleja
Nº 330Las avispas, las perdices y el labradorAvispas y perdices, atormentadas por la sed, fueron a ver a un labrador a pedirle de beber y le prometían que, a cambio del agua, le devolverían este…Leer la fábula →
Nº 10El deudor atenienseEn Atenas, un deudor a quien el prestamista reclamaba su deuda, primero le pidió que le concediera un aplazamiento, diciendo que se encontraba en un…Leer la fábula →
Nº 12La comadreja y el galloUna comadreja que había cogido un gallo quiso comérselo con un pretexto razonable. Y le acusaba de que era molesto para los hombres por cantar…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.