Los hijos de un labrador reñían a diario. Este, como, aun aconsejándolos mucho, no podía con sus palabras persuadirles de que cambiasen, comprendió que debía hacerlo con hechos y les invitó a que trajesen un haz de varas. Al hacer éstos lo que se les había encomendado, les entregó primero las varas juntas y les pidió que las partiesen. A pesar de que pusieron todo su empeño, no lo pudieron lograr; a continuación desató él el haz y les dio las varas una a una. Al romperlas ahora con facilidad, les dijo: «Asimismo vosotros, hijos, si estáis de acuerdo, seréis indomables para los enemigos; pero, si discutís, seréis fáciles de someter».
La concordia es tanto más fuerte cuanto más fácil de vencer es la discordia.Moraleja
Nº 71Los tres bueyes y el leónTres bueyes pacían siempre juntos. Un león, aunque quería comérselos, no podía debido a su unión. Sin embargo, los indispuso con falsas palabras,…Leer la fábula →
Nº 132El atún y el delfínUn atún, perseguido por un delfín en medio de un gran estruendo, estaba a punto de ser atrapado, y no se dio cuenta de que su impetuosa carrera lo…Leer la fábula →
Nº 141El caballo y el asnoUn hombre tenía un caballo y un asno. Mientras marchaban por un camino dijo el asno al caballo: «Lleva parte de mi carga, si quieres que yo sea…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.