En las tierras de un labrador había un árbol que no producía fruto, sino que servía sólo de refugio a los gorriones y a las alborotadoras cigarras. El labrador decidió cortarlo por estéril. Así pues, cogió el hacha y le asestó un golpe. Las cigarras y los gorriones le suplicaron que no talase su refugio, sino que lo dejase intacto, y que ellos le alegrarían con sus cantos. Este, sin preocuparse de ellos en absoluto, asestó otro golpe y un tercero. Cuando hizo un hueco en el árbol, encontró el panal de miel de unas abejas. Y luego de probarla, dejó el hacha y honró al árbol como si fuera sagrado y desde entonces lo cuidó.
Los hombres no aman y honran por naturaleza lo justo en la misma medida en que persiguen su beneficio.Moraleja
Nº 2El vendedor de estatuillasUn hombre que había tallado un Hermes de madera lo llevó a la plaza y trataba de venderlo. Como no se acercara ningún comprador y quisiera atraerse a…Leer la fábula →
Nº 3El águila y la zorraUn águila y una zorra que habían trabado amistad decidieron habitar cerca una de otra, suponiendo que el trato reforzaría su amistad. Entonces el…Leer la fábula →
Nº 10El deudor atenienseEn Atenas, un deudor a quien el prestamista reclamaba su deuda, primero le pidió que le concediera un aplazamiento, diciendo que se encontraba en un…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.