aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 236

Los sacerdotes mendicantes

Unos sacerdotes mendicantes que tenían un asno solían llevarlo en sus caminatas cargado con sus bagajes. Y he aquí que un día, muerto el asno de cansancio, lo desollaron y se hicieron atabales con su piel. Al encontrarse con ellos otros mendicantes, y preguntarles dónde estaba el asno, dijeron que había muerto, pero que ahora recibía más golpes que los que nunca había soportado en vida.

También, algunos criados, aun cuando salen de la esclavitud, no se liberan de los trabajos serviles.
Moraleja
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