aesopica.
ENFRESDEITPT
FábulaNº 233

El adivino

Un adivino se ganaba su pan instalado en la plaza. Se le acercó uno y le comunicó que su casa estaba con las puertas abiertas y que se habían llevado todo lo de dentro. Se levantó de un salto y lamentándose fue a la carrera para ver lo sucedido. Uno de los que se encontraban cerca, al verlo, dijo: «¡Eh tú!, ¿tú que pregonabas que preveías los asuntos ajenos, cómo no predijiste los propios?».

*Quien no sabe gobernar su propia vida no debe pretender dirigir los asuntos ajenos.
Moraleja

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