Un hombre presenció el naufragio de una nave con todos sus pasajeros y declaró que los dioses juzgaban injustamente, pues por culpa de un solo impío habían dejado morir también a inocentes. Mientras hablaba, una hormiga lo mordió. Él, por la picadura de una sola, aplastó a todas las hormigas que había allí. Entonces se le apareció Hermes, lo golpeó con su bastón y le dijo: «¿Y todavía no admitirás que los dioses juzgan a los hombres como tú juzgas a las hormigas?».
Nadie blasfeme contra un dios cuando acontece una desgracia, y que se fije más en sus propios fallos.Moraleja
Nº 303Las dos alforjasEn otro tiempo Prometeo, que había modelado a los hombres, colgó de ellos dos alforjas, la de los males ajenos y la de los propios. Y la de los…Leer la fábula →
Nº 99Las encinas y ZeusUnas encinas lanzaban reproches a Zeus diciendo: «En vano fuimos traídas a la vida, pues afrontamos la tala con más violencia que todos los árboles».…Leer la fábula →
Nº 233El adivinoUn adivino se ganaba su pan instalado en la plaza. Se le acercó uno y le comunicó que su casa estaba con las puertas abiertas y que se habían llevado…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.