En otro tiempo Prometeo, que había modelado a los hombres, colgó de ellos dos alforjas, la de los males ajenos y la de los propios. Y la de los extraños la colocó delante, la otra la colgó detrás. De ahí que los hombres ven enseguida los males ajenos pero no reparan en los propios.
Uno podría servirse de esta fábula contra un intrigante que, ciego ante sus propios asuntos, se preocupa de los que no le interesan en absoluto.Moraleja
Nº 48El hombre mordido por una hormiga y HermesUn hombre presenció el naufragio de una nave con todos sus pasajeros y declaró que los dioses juzgaban injustamente, pues por culpa de un solo impío…Leer la fábula →
Nº 99Las encinas y ZeusUnas encinas lanzaban reproches a Zeus diciendo: «En vano fuimos traídas a la vida, pues afrontamos la tala con más violencia que todos los árboles».…Leer la fábula →
Nº 233El adivinoUn adivino se ganaba su pan instalado en la plaza. Se le acercó uno y le comunicó que su casa estaba con las puertas abiertas y que se habían llevado…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.